Publicado: 29 de Mayo de 2018

Un buen zapato viste mucho y es un importante complemento en cualquier tipo de vestuario. Tanto el zapato masculino como el zapato femenino son piezas importantes que hay que saber elegir de acuerdo a cada ocasión y según el vestuario que se vaya a lucir en ese momento.

Los zapatos femeninos se pueden clasificar en tres categorías por el tamaño de sus tacones: plano (sin tacón), de medio tacón y de tacón alto.

Los zapatos planos son los tipos de zapatos más utilizados para vestir con un look deportivo -sport- y para acudir al trabajo. Se suelen vestir con ropa informal, deportiva y con algunos tipos de vestuario laboral.

Los zapatos de medio tacón -o tacón bajo-, son los más utilizados para ir al trabajo y para la rutina diaria de la mujer. Se suelen vestir con un traje de chaqueta y con cualquier otro conjunto de ropa casual e incluso formal. Son zapatos para vestir durante el día hasta la noche.

Los zapatos de tacón alto son los zapatos de vestir y suelen ser los zapatos para la noche y para lucir con el vestuario más elegante y de etiqueta. También se puede lucir un tacón alto durante el día cuando la ocasión así lo requiera.

Los zapatos de tacón alto hacen a la mujer más alta, la pierna más esbelta y la figura más delgada y, en general, le aporta un toque de elegancia. A mayor altura de los tacones, resalta la esbeltez de la pierna y la figura, pero tienen el inconveniente de ser bastante incómodos, e incluso poco recomendables para quienes padecen de alguna dolencia en la espalda y/o las articulaciones.

Los colores. A diferencia del calzado masculino, el zapato femenino abarca toda la gama de colores posibles, siendo los más oscuros, por regla general, los más utilizados para vestir de etiqueta. Para el resto de vestuarios todos los colores pueden ser válidos, siendo muy importante la influencia de la moda y las tendencias que marcan los fabricantes y diseñadores en cuanto colores, tamaño de los tacones y formas.

Cuidado de los zapatos. Deben estar siempre bien limpios, bien conservados. Mejor guardados en su caja y, en la medida de lo posible, deben limpiarse con cierta regularidad, o al menos cuando sea necesario para evitar que la piel se abra o resquebraje. 

Es recomendable utilizar hormas siempre que recoja sus zapatos para evitar que éstos se deformen y conserven su forma. Si utiliza hormas de madera, le ayudarán a controlar y absorber cualquier tipo de humedad que pudiera tener la piel del zapato.

Un buen zapato aporta un toque de elegancia a quien lo viste cuando se utiliza un modelo adecuado al momento y las circunstancias. La mayoría de las mujeres son grandes apasionadas del calzado. Según un reciente estudio del sector del calzado, alrededor de un 80% de las mujeres sienten una predilección especial por los zapatos, frente a otras prendas de vestir o complementos.

Los zapatos, sobre todo los de vestir deberían ser de piel y si son cosidos a mano, mejor. Un zapato de buena calidad nos durará mucho más tiempo en buen estado. Pueden ser abiertos o cerrado dependiendo de los gustos de cada mujer y de las ocasiones que se presenten para lucir un tipo u otro de calzado.

Para combinar de forma correcta un zapato, es adecuado que haga juego (combine) con el cinturón, el bolso y los guantes; en la medida de lo posible, hay que procurar que las medias vayan acordes al tipo de calzado y del vestuario elegido.

Los zapatos mocasines, zuecos, zapatillas, alpargatas y otros modelos similares no se utilizan para vestir de etiqueta o con vestuarios de cierta formalidad, como puede ser un traje de chaqueta.


El calzado deportivo, aunque se utiliza a diario por muchas personas, solo debe utilizarse para hacer deporte o vestir de con un look deportivo -sport- en zonas deportivas o de recreo. Se empieza a aceptar para vestuarios de diario cuando se viste "poco arreglado" o con cierta informalidad.