Publicado: 2 de Abril de 2019

Una cita de negocios, un empleo, una firma de un contrato, se puede echar a perder por la impuntual

El mundo empresarial y profesional se mueve a base de constantes reuniones y viajes. Esto conlleva tener una completa y ordenada agenda, pero para cumplirla no solamente hace falta ser organizado, también es necesario e imprescindible ser puntuales.

Una cita de negocios, un empleo, una firma de un contrato... se puede echar a perder por la impuntualidad. Siempre es mejor llegar cinco minutos antes que cinco después. Se puede esperar tomando un café, en la sala de espera de la empresa o en el automóvil.

No ser demasiado anticipativos

Ahora bien, tan malo es llegar tarde como llegar demasiado pronto. No debemos ser de esas personas que están una hora antes en todos los sitios. El tiempo de anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Es mejor tratar de ajustarlo a la hora prevista para el encuentro.

En la mayoría de las reuniones y otro tipo de encuentros se suele esperar un tiempo de cortesía por los participantes que faltan por llegar (se suele charlas de cosas generales para "hacer un poro de tiempo"). No hay que aprovechar este, mal llamado, tiempo de cortesía para llegar tarde, si no tiene una buena disculpa. Al final, es una descortesía por parte del impuntual.

Quien organiza y dirige la reunión debe dar ejemplo

Si es usted el jefe o responsable de ese encuentro o reunión tiene que ser el primero en llegar. Deberá estar antes de la hora prevista en la sala u oficina para ir recibiendo a todos los participantes.

Las faltas de puntualidad aunque deben ser justificadas, no deben ser excusadas ni olvidadas. Hacer "perder" el tiempo a los demás tiene un importante coste económico para la empresa y para las personas que esperan. Aunque lleguemos tarde, no debemos dar explicaciones a todos los participantes y hacerles perder aún más tiempo. Si quiere dar explicaciones, puede dejar esa cuestión  para cuando se haya terminado la reunión.

"Más vale llegar cinco minutos antes... que cinco minutos tarde"

Castigar la impuntualidad

Cada día toma más fuerza el castigo o la sanción dentro de las empresas para las personas impuntuales y reincidentes. Incluso, el despido está contemplado legalmente cuando este tipo de faltas es reiterado e injustificado.

La impuntualidad, en el mundo de los negocios, tiene un efecto dominó muy importante, y el trabajo de muchas personas puede verse comprometido por una persona impuntual. Retrasos en la entrega de informes, en las pruebas de nuevos productos, en la reparación de maquinaria importante para la empresa, etc.

Francisco Javier Ripoll Feliu

Experto en Protocolo y Ceremonial // Bedding Planner